Ubicada en el corazón de la Costa Dorada, en la provincia de Tarragona, Altafulla es un tesoro mediterráneo que combina historia y serenidad. Este pintoresco pueblo se asienta a orillas del mar, a pocos kilómetros de la capital, ofreciendo un equilibrio perfecto entre sus playas de arena dorada y su impresionante casco antiguo, la Vila Closa. Es el destino ideal para quienes buscan autenticidad, cultura y el encanto relajado del litoral catalán.
Por eso, en este blog queremos mostraros los lugares más interesantes que ver en Altafulla, joya oculta en Tarragona.

Historia de Altafulla
La historia de Altafulla es un fascinante viaje que se remonta a la época romana, vinculada estrechamente a la antigua Tarraco. Su origen más célebre se encuentra en la Villa romana de Els Munts, una de las residencias aristocráticas mejor conservadas de Hispania y declarada Patrimonio de la Humanidad.
Tras siglos de evolución, el núcleo actual cobró fuerza en la Edad Media, estructurándose en torno al Castillo de los Montserrat y la iglesia de San Martín. Su fisonomía actual, caracterizada por la Vila Closa, es el reflejo de un recinto amurallado que protegía a la población. Durante el siglo XVIII, el municipio vivió una época de esplendor gracias a la exportación de productos agrícolas, dejando un legado de casas señoriales que hoy definen su carácter noble y mediterráneo.
Curiosidad: históricamente, Altafulla ha sido conocida como un «pueblo de brujas». Durante los siglos XVIII y XIX, la leyenda decía que poderosas hechiceras se reunían en su castillo para controlar las tormentas. En realidad, se trataba de mujeres independientes y curanderas, cuya autonomía despertaba recelo y superstición entre los pueblos vecinos de la época.

Que ver en Altafulla, lugares imprescindibles
Altafulla es un destino que sorprende por su dualidad, donde la huella del Imperio Romano convive en perfecta armonía con el espíritu de un pueblo medieval. Si planeas una visita, estos son los lugares imprescindibles que no puedes perderte para capturar la esencia de este rincón tarraconense.

Vila Closa
Dentro de la Vila Closa, cada rincón cuenta una historia de nobleza y protección. Al cruzar sus antiguas puertas, uno se sumerge en un recinto amurallado que conserva la esencia de la Cataluña señorial. Aquí tienes los puntos clave que debes visitar en este núcleo histórico:



Castillo de los Montserrat
El castillo de Altafulla era en su origen un castillo románico, apareciendo mencionado por primera vez en el año 1059. El estilo actual es renacentista, aunque la corona de almenas le da el aspecto de una fortificación. Hoy en día, el castillo es propiedad de los marqueses de Tamarit, que lo restauraron en el siglo XVII, junto con la iglesia. Al tratarse de una propiedad privada, las visitas están muy restringidas y hasta el año 2019 no se permitió el acceso al público.



Iglesia de san Martín
Uno de los monumentos más importantes de la Vila Closa, junto con el castillo, es la iglesia de San Martín, que se construyó a principios del siglo XVIII sobre los restos de un viejo templo románico. Los encargados de la restauración fueron los marqueses de Tamarit, durante la época dorada de Altafulla, cuando el comercio marítimo de productos agrícolas comenzó a crecer, proporcionándoles numerosos ingresos. El aspecto de la iglesia es bastante sobrio, destacando en la fachada la imagen de San Martín de Tours, que está colocada en una hornacina, sobre la entrada principal.



Plaza del Pou
La Plaza del Pou es el centro neurálgico y social de la parte alta. Rodeada de edificios históricos con soportales, esta plaza alberga el Ayuntamiento, el antiguo pozo que le da nombre, y al lado de éste, los restos de
un arco que daba acceso a la Vila Closa. Es un espacio lleno de encanto, donde se celebran eventos locales y donde puedes sentarte a descansar, mientras admiras la arquitectura tradicional y el escudo de la villa.



Curiosidad: Altafulla es un escenario clave del Mundial de Castells. Su plaza del Pou, aunque estrecha, es famosa por la dificultad técnica que ofrece a las «colles castelleres». Además, el monumento a los castells, situado en la fachada del Hospital de Peregrinos, es una réplica exacta a tamaño real de un pilar de ocho, una de las estructuras más complejas de esta tradición, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Dentro del casco antiguo hay otros rincones con encanto, como la bonita Placeta, en la que podemos ver la Casa Robert, un edificio de estilo barroco del siglo XVIII, que cuenta con una imagen de la virgen situada en una hornacina en su fachada principal. O la Plaza de Sant Antoni, que tiene una escultura en el centro dedicada a este santo. Otra bonita calle es la Carrer del Forn, un empinado tramo de escaleras que conduce al castillo y a la iglesia de San Martín.



Las murallas y sus portales
Aunque gran parte de la muralla original se integró en las viviendas, aún se pueden recorrer tramos visibles y atravesar portales históricos, como el Pasaje de Santa Teresa. Estos pasos estrechos eran los antiguos controles de acceso a la ciudad. Caminar junto a ellos permite entender cómo se protegía la población de las incursiones piratas hace siglos.



Barrio Marítimo
El Barrio Marítimo de Altafulla, conocido tradicionalmente como Baix a Mar, es el reflejo más puro de la vida mediterránea. Nacido en el siglo XVIII como un humilde asentamiento de pescadores y comerciantes, este núcleo ha logrado preservar su autenticidad frente al turismo de masas. Es un rincón donde las casas blancas se funden con el azul del mar, ofreciendo un refugio de paz, luz y tradición marinera que cautiva a quien lo recorre. A continuación, os detallamos algunos de sus puntos más interesantes:

Les Botigues del Mar
Uno de los elementos más característicos del Barrio Marítimo son Les Botigues del Mar. Estas antiguas construcciones del siglo XVIII eran almacenes donde los pescadores guardaban sus redes y los comerciantes sus productos. Hoy se han reconvertido en viviendas turísticas, bares, terrazas y restaurantes, que mantienen parte de su aspecto original, formando una hilera de fachadas blancas y puertas de colores frente al mar, creando una de las estampas más fotogénicas y encantadoras de toda la Costa Dorada.


Playa de Altafulla
Con más de un kilómetro de arena fina y dorada, es una playa tranquila y familiar que ostenta la Bandera Azul. Sus aguas poco profundas y cristalinas son perfectas para pasear, disfrutar del baño o practicar deportes acuáticos, como la vela. Además, cuenta con una zona de dunas y un entorno natural muy bien conservado, evitando las grandes aglomeraciones y manteniendo un aire de pueblo marinero auténtico y relajado.
Pero esta villa también tiene otra pequeña playa, la del Cayadell, que comparte con su vecina Torredembarra, y que ha recibido el reconocimiento de playa virgen.


Espacio natural de la desembocadura del Gaia
Situado al lado de la playa de Altafulla, el Espacio Natural de la Desembocadura del río Gaià es un oasis de biodiversidad que separa esta localidad de Tamarit. Este humedal costero es un refugio vital para aves migratorias y especies protegidas como la tortuga de arroyo. Sus senderos rodeados de chopos y carrizos ofrecen un paseo regenerador, donde el agua dulce abraza al Mediterráneo en un entorno de paz absoluta.


Castillo de Tamarit
Continuando nuestro paseo por la preciosa playa de Altafulla, a lo lejos podemos ver el Castillo de Tamarit, una espectacular fortaleza medieval que se alza sobre un promontorio rocoso frente al mar. Construido en el siglo XI, este recinto amurallado combina elementos románicos y góticos, rodeado por un pintoresco núcleo antiguo. Su silueta reflejada en las aguas turquesas del Mediterráneo lo convierte en una de las joyas más románticas y fotografiadas de la costa catalana.


Camino de ronda
Desde la playa de Altafulla, pasando por el castillo de Tamarit, se puede realizar uno de los caminos de ronda de la costa dorada, que nos llevaría por bosques y acantilados sobre el mar, hasta la torre de la Mora. Es una ruta sencilla, unos ocho kilómetros, ida y vuelta, y se puede hacer con niños, aunque es recomendable llevar calzado apropiado.

Curiosidad: los caminos de ronda de la Costa Dorada son senderos históricos que bordean el litoral y que antiguamente utilizaban pescadores, vigilantes y contrabandistas para controlar la costa y acceder a calas aisladas. Hoy forman una red de rutas señalizadas que permiten recorrer a pie tramos entre playas, acantilados y núcleos costeros, que destacan por su valor paisajístico, su biodiversidad y su interés cultural y turístico.
Villa romana de Els Munts
Situada a las afueras, esta zona arqueológica es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una de las villas aristocráticas más importantes de la antigua Tarraco, donde residió el gobernador Valerius Avitus. Se pueden observar espectaculares mosaicos, termas privadas y jardines que muestran el lujo y la sofisticación de la vida romana frente al mar.
Os dejamos aquí el enlace a la página web, para que consultéis precios y horarios de visita: https://www.mnat.cat/es/villa-romana-de-els-munts/

Ermita de San Antonio de Padua
La Ermita de San Antonio de Padua, construida en el siglo XVIII, corona una pequeña colina que ofrece las mejores vistas panorámicas de Altafulla y el Mediterráneo. Este sencillo edificio de color blanco es un destino muy querido para pasear, siendo el escenario de celebraciones populares que conectan la tradición local con la naturaleza y el paisaje costero.

Gastronomía
La gastronomía de Altafulla y la Costa Dorada es un festín para los sentidos. Destacan los arroces marineros, el suquet de pescado y los calçots con su tradicional salsa romesco. Los productos frescos del Mediterráneo se combinan con recetas que reflejan la esencia catalana, junto con sus deliciosos postres típicos, como la coca y los vinos con denominación de origen. Sabores auténticos que convierten cada comida en una experiencia inolvidable.

Restaurantes recomendados
A continuación vamos a mostraros algunos de los mejor valorados, donde probar los increíbles sabores de la cocina mediterránea, así como otras opciones más innovadoras, para todos los gustos:
- Lola Bistro Altafulla: restaurante de tapas en el casco antiguo que cuenta con una carta variada, con platos deliciosos, hechos con mimo y con una atención excelente por parte del personal.
- Restaurant Voramar-Cal Vitali: ubicado frente a la playa, este restaurante es la opción ideal para los amantes del marisco y la paella.
- El Raconet: también en pleno casco histórico, este restaurante con encanto ofrece una sabrosa cocina mediterránea.


Nuestro recorrido
- Vila Closa
- Castillo de los Montserrat
- Iglesia de San Martín
- Plaza del Pou
- Murallas y portales
- Barrio marítimo
- Les Botigues del mar
- Playa de Altafulla
- Espacio natural de la desembocadura del Gaia
- Castillo de Tamarit
- Camino de ronda
- Villa romana de Els Munts
- Ermita de San Antonio de Padua