La villa de Avilés, situada en el centro de Asturias, es uno de esos lugares que saben combinar perfectamente tradición y modernidad. Su casco histórico es uno de los mejor conservados del norte de España y esta pequeña ciudad siempre ha ido de la mano de la cultura y las artes. Durante mucho tiempo, tuvo que pagar un alto precio por ser el lugar elegido para establecer muchas industrias, que si bien trajeron prosperidad a toda la provincia, también fueron causantes de un gran deterioro medioambiental. Pero hoy en día esa etapa ya es parte del pasado, y Avilés puede presumir de ser una de las ciudades con más atractivo turístico del Principado. Si no quieres perderte nada en tu visita a esta villa, aquí te dejamos una lista con los imprescindibles que ver en Avilés en un día.

Cementerio de la Carriona
Aunque los cementerios no suelen atraer mucho turismo, el de Avilés bien merece una visita, ya que es uno de los más bonitos de toda España, y forma parte de la Red Europea de Cementerios singulares. Se construyó a finales del siglo XIX, debido a la existencia de una creciente clase burguesa, que en esta época dio lugar a un gran número de familias adineradas, fruto del creciente comercio con las Américas y de la llegada de los indianos. Para sus enterramientos, eligieron la avenida principal del cementerio, convirtiéndolo en un museo al aire libre, por la gran cantidad de mausoleos y de obras escultóricas que contiene. Éste lugar también cuenta con personajes ilustres, como el escritor Armando Palacio Valdés.

Parque Ferrera
Este parque es el pulmón verde del centro de Avilés, pero durante varios siglos fue propiedad de los marqueses de Ferrera, y formaba parte de la finca del palacio. En el siglo pasado fue adquirido por el ayuntamiento para uso público, siendo inaugurado por el Rey Juan Carlos I en el año 1976. Consta de dos partes, el “Jardín Francés” que cuenta con estanques, zonas boscosas y espacios abiertos con césped; y el parque de “estilo inglés”, que recuerda a los jardines de los palacios, con fuentes, pérgolas y otros elementos característicos de este estilo. Un lugar ideal para pasear, correr, o sentarse tranquilamente a la sombra de sus árboles.

Plaza de Carbayedo
Esta bonita plaza, al lado del parque Ferrera, conserva la esencia de las antiguas aldeas asturianas y su actividad agrícola, con la presencia del típico hórreo, y la arquitectura tradicional de las casas de la época. Recibe su nombre del Carbayo, que es la denominación del roble en asturiano. Hoy en día es una zona de ocio, con bares y terrazas donde los avilesinos y los visitantes pueden tomar algo, y disfrutar de las agradables vistas.

Calle Galiana
Después de la plaza del Carbayedo, bajamos en dirección a la calle Galiana, uno de los lugares más emblemáticos y bonitos de Avilés, que conserva la arquitectura típica de la villa, con los característicos soportales, en los que en su día trabajaban los artesanos, resguardándose de la lluvia. Son viviendas de una o dos plantas y todas ellas contaban con un huerto en la parte trasera, que aún se conserva. Otra peculiaridad que todavía se mantiene es el suelo, que tenía dos partes diferenciadas, una parte empedrada en el exterior, donde se amarraba a los animales, y otra en el interior, de loseta, para los ciudadanos. En la actualidad, la calle Galiana es uno de los lugares más frecuentados como zona de copas, ocio y restauración y le da nombre al famoso descenso que se realiza en carnaval, una de las fiestas más populares de la villa.

Calle San Francisco e iglesia de San Nicolás de Bari
Al final de la calle Galiana llegamos a la imponente calle de San Francisco, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, con la llegada de los franciscanos a Avilés. Éstos se establecieron fuera de los muros de la ciudad y construyeron un convento, que en el siglo XVII sufrió una gran transformación, y en la que hoy en día está la parroquia de San Nicolás de Bari. Al lado se encuentra la fuente de San Francisco, con seis caños y cuatro siglos de antigüedad, y más abajo la fachada del palacio de Ferrera, de estilo barroco temprano. En el siglo pasado se construyeron en esta calle una gran cantidad de casas y palacetes de estilo modernista y art déco, como el palacio Balsera, que hoy alberga el conservatorio de municipal de música.



Plaza de España
Al final de la calle San Francisco está la plaza de España, que es la plaza mayor de Avilés, donde se encuentra el ayuntamiento y el palacio de Ferrera, hoy convertido en hotel. El origen de la plaza es del siglo XVII, y se construyó como una ampliación de la ciudad, debido al aumento de la población. A la plaza se le conoce con el popular nombre de “El Parche”, y hoy en día es una zona muy frecuentada por los avilesinos y los turistas, estando rodeada de bares, restaurantes y terrazas.

Plaza Camposagrado y mercado de la Plaza.
Desde la plaza de España, seguimos nuestro paseo por la calle de la Cámara, que marca los límites de la antigua ciudad amurallada, y es una importante arteria comercial. Al final se encuentra el mercado de la plaza, que es un espacio rectangular, rodeado de edificios que conservan las galerías en sus fachadas, con soportales sostenidos por columnas de hierro, lo cual le da un aire muy auténtico. Se construyó en su día ganándole terreno a la ría, y cuando había mal tiempo servía de cobijo a los ciudadanos, que lo empezaron a llamar “el paseo de invierno”. Los lunes tiene lugar en él un mercado semanal, que es muy frecuentado. Al lado está la plaza de Camposagrado, donde se encuentra el palacio que le da nombre, que es un gran exponente de la arquitectura barroca asturiana.


Barrio e iglesia de Sabugo
Este barrio de pescadores se encontraba fuera de las murallas de la ciudad medieval, separada de ésta por la ría, y no fue hasta mucho después cuando se unió al resto de la villa. Aquí, en la plaza del Carbayo, se encuentra la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, del siglo XIII y es conocida hoy en día como la iglesia vieja de Sabugo, ya que existe otra más actual, que se inauguró a principios del siglo pasado, utilizando la piedra del antiguo convento de la Merced, como consecuencia del crecimiento de la ciudad y de la clase burguesa.


Parque del muelle y centro Niemeyer
Después de visitar el barrio y la iglesia de Sabugo, seguimos camino hacia la ría, hacia el puerto deportivo. A mano derecha se encuentra el parque del muelle, una zona arbolada que se ganó a la marisma y que era una zona muy frecuentada por la burguesía avilesina, antes de que el parque Ferrera pasara a ser de uso público. Y justo enfrente, separado de la ría por un puente, está el centro Niemeyer, obra del famoso arquitecto brasileño, que se compone de cuatro edificios y que tiene una gran oferta cultural, con exposiciones, teatro, danza y música. Este centro ha transformado la ría de Avilés y ha supuesto un salto hacia adelante, convirtiendo a la villa en una ciudad moderna y cosmopolita, y dejando atrás el pasado industrial que tanto la marcó.


Dónde comer
Aunque la oferta gastronómica en Avilés es muy variada, aunando tradición con vanguardia, vamos a mencionaros alguno de los más recomendados.
- Ronda 14. Es un restaurante que ofrece una fusión peruana-japonesa en sus platos, con precios moderados y una buena valoración de los clientes.
- La Dársena. Para platos más tradicionales, no debéis dejar de probar este restaurante. Está muy cerca de la ría, con una cuidada decoración y buena relación calidad precio.
- Casa Tataguyo. Si queréis probar la famosa longaniza con patatas de Avilés, tenéis que ir a este restaurante, donde también ofrecen gran variedad de pescados y otros platos tradicionales.
- Casa Lin. Si lo que buscáis es una buena sidrería, Casa Lin es una buena opción. Fundada en 1890, mantiene la esencia de los chigres de toda la vida y tiene una amplia carta con productos variados.
Nuestro recorrido
- Cementerio de la Carriona
- Parque de Ferrera
- Plaza del Carbayedo
- Calle Galiana
- Iglesia de San Nicolás de Bari
- Calle San Francisco
- Plaza de España
- Plaza Camposagrado
- Mercado de la Plaza
- Barrio de Sabugo
- Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery
- Parque del Muelle
- Centro Niemeyer