Peratallada es un pueblo medieval de la Costa Brava, considerado por muchos como uno de los pueblos de interior más bonitos de Cataluña, y no es para menos. Está situada en la comarca del Bajo Ampurdá, en Girona, y cuenta con una población de unos cuatrocientos cincuenta habitantes. El casco histórico está rodeado de murallas, construidas en el siglo XI para defender a la población de los ataques de los enemigos, consideradas durante mucho tiempo inexpugnables. El nombre de Peratallada significa piedra tallada, ya que, tanto las murallas, como el foso y el castillo, fueron construidas con ese material.
Hoy os proponemos conocer este precioso pueblo lleno de encanto e historia, y vamos a mostraros los lugares que ver en Peratallada, en la Costa Brava, para que nos os perdáis nada. Os sorprenderá!

Un poco de historia
Según los arqueólogos, hay vestigios de que Peratallada ya fue poblada por los romanos, pero su mayor valor reside en los restos medievales, que han sido declarados Conjunto Histórico Artístico, y que están muy bien conservados, respetando en todo momento la arquitectura de la época, sin introducir ningún elemento o construcción moderna, que rompa con el conjunto. Sus calles aún conservan el adoquinado original, y las casas cuentan con pórticos en la planta baja y balcones en la superior. Todo el pueblo es una lección de historia viva, que iremos descubriendo para vosotros en este blog.
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Dónde aparcar
En Peratallada no está permitido circular ni aparcar el coche, algo a tener en cuenta antes de visitar este pueblo, pero disponéis de un amplio aparcamiento situado a las afueras, en el Camí de San Feliú de Boada, aunque es de pago. También de pago, hay otro más pequeño situado al lado de la Iglesia de Sant Esteve. Y otro más, al lado de la Torre de las Horas. Como siempre, al tratarse de un pueblo tan turístico, es recomendable ir temprano para encontrar sitio, o fuera de la temporada alta.
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Qué ver en Peratallada
1. Iglesia de Sant Esteve
Comenzamos nuestra visita a Peratallada en la Iglesia de Sant Esteve, situada a las afueras del pueblo, justo al lado de uno de los aparcamientos. Se trata de una iglesia de estilo románico, construida entre los siglos XII y XIII, donde destaca el rosetón de su fachada, de aspecto sobrio y el campanario, en forma de espadaña, con cuatro arcos. En el interior, hay un osario policromado en el que se encuentran los restos de Gilabert de Cruïlles, el señor feudal de Peratallada.



2. Portal de la Virgen
Después de visitar la Iglesia de Sant Esteve, entramos al casco histórico por el Portal de la Virgen, la única puerta de acceso a la antigua ciudad amurallada que aún permanece en pie, en bastante buen estado de conservación. Contaba con un puente levadizo y desde ella puede verse el foso, que servía de protección al castillo en la época medieval.
El nombre de esta puerta se debe a que en la cara interna hay una hornacina, donde antiguamente se encontraba una imagen de la virgen, llamada la de «la buena muerte”, pues era lo último que veían los condenados, antes de salir de las murallas para ser ejecutados.



3. Carrer de la Roca
Desde el Portal de la Virgen accedemos a la Carrer de la Roca, que recibe este nombre porque, desde aquí, se aprecia la forma en la que la roca fue tallada para poder realizar las calles de Peratallada. Es todo un espectáculo ver esas moles de piedra, y el durísimo trabajo que debió suponer trabajarlas para asentar encima el pueblo, cuyas casas antiguamente se posaban directamente sobre la piedra, hasta que se instaló el alcantarillado, y se empedraron las calles.


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En nuestro recorrido pudimos admirar numerosos lugares con encanto, como el cruce con la Carrer Hospital-Perat, formando un bello conjunto el arco y la casa adyacente, toda cubierta de enredaderas. Pero este no es el único rincón que nos conquistó de Peratallada.


Justo al entrar en el casco histórico por la Carrer de la Roca, nos encontramos, a mano derecha, con una puerta abierta en un muro, que da acceso a un patio y, dentro de este, la Sala Municipal de Peratallada. Se trata de una bonita casa de piedra de dos plantas, en cuyo interior se realizan exposiciones temporales y actos culturales de diferentes temáticas, como pintura, cerámica o fotografía.



3. Plaza dels Esquiladors
Seguimos nuestro recorrido admirados de tanta belleza, donde a la vuelta de cada esquina te espera una nueva sorpresa. Uno de esos pequeños tesoros que esconde Peratallada es La Plaza dels Esquiladors, paralela a la Carrer Hospital-Perat, cuyo nombre se debe a que, antiguamente, se reunían en ella los esquiladores de ovejas. Está rodeada de casas de piedra, con las pareces cubiertas de yedras, que te transportan al pasado, a un lugar propio de otra época. Justo detrás de ella podemos admirar la torre del homenaje, que sobresale por encima de la muralla, creando un conjunto único. En esta plaza también hay bares y restaurantes, donde sentarse a tomar algo o a degustar deliciosa gastronomía de la zona.



4. Carrer Hospital-Perat y Carrer Mayor
Una de las calles más bonitas de Peratallada, de la que os hablábamos anteriormente, es la Carrer Hospital-Perat, que nos cautivó por su encanto, sus edificios señoriales, sus arcos, las flores en las fachadas y todos los detalles que nos íbamos encontrando, ¡no podíamos dejar de sacar fotos!




Al final de la Carrer del Hospital-Perat llegamos a la Carrer Mayor, otra preciosa calle de Peratallada, donde se encuentran las mejores tiendas de artesanía del pueblo, junto con hoteles y restaurantes. Una lugar muy animado, llena de vida, donde admirar la arquitectura medieval tan bien conservada, que con las plantas y enredaderas que adornan las casas, te sumerge en un oasis de color.



5. Plaza de les Voltes
A cada paso que dábamos por Peratallada, nos encontrábamos con otro rincón igual o más bonito que el anterior, es imposible quedarnos con uno solo. Siguiendo por la Carrer Mayor, ésta desemboca en otro de los lugares más bonitos del pueblo, y con más ambiente, la preciosa plaza de les Voltes, lugar de reunión de turistas y vecinos. Parte de la plaza, donde antiguamente se celebraba el mercado, está porticada, con restaurantes y pequeñas tiendas. Un lugar del que os costara iros y del que querréis sacar miles de instantáneas, como nosotros.





6. Plaza del Castell
Separada de la Plaza de les Voltes por un pasadizo en forma de arco, llegamos a la Plaza del Castell, un amplio espacio, en donde se encuentra el Palacio del Castillo, un bello edificio de estilo gótico, que por desgracia no podemos visitar por dentro, ya que es privado, y solo abre sus puertas para bodas y otros eventos. Junto al palacio, se puede ver restos de la antigua muralla y una pequeña torre de forma cuadrada. El Palacio formaba parte del Castillo de Peratallada, cuyos orígenes podrían remontarse al siglo XI. Después de ser abandonado, fue utilizado durante años por los campesinos, hasta que comenzó su reconstrucción, a mediados del siglo pasado.
En la Plaza del Castell se encuentra la oficina de turismo, y el Bar del Poble, que cuenta con terraza, así como una pequeña tienda y un restaurante.





7. Torre del Homenaje
Como os decíamos al principio de este blog, Peratallada contaba con una importante muralla, considerada por muchos infranqueable, y formando parte de la misma, existían numerosas torres defensivas, de las que aún quedan algunas en pie. Una de ellas es la Torre del Homenaje, construida entre los siglos XI y XII, con almenas cuadradas, siendo uno de los elementos más importantes del pueblo y que mejor se conservan del antiguo castillo, junto con el muro que la rodea. De estilo románico, la estructura arquitectónica actual sería el resultado de diferentes restauraciones.




8. Torre de las horas
Otra de las torres más destacadas y mejor conservadas del antiguo sistema defensivo medieval de Peratallada es la Torre de las Horas, que data de los siglos XIII al XV. Originalmente estaba rodeada por un foso en tres de sus lados, y el cuarto daba al interior del castillo. Ha sufrido diferentes reformas a lo largo de su historia, siendo una de las más importantes la realizada para instalar el reloj que le da nombre, que tuvo lugar en el siglo XX.
La Torre de las Horas está situada al final de la Carrer de la Roca y hoy en día se puede visitar de forma gratuita, desde cuya terraza hay unas increíbles vistas del pueblo y de la llanura ampurdanesa, así como de la torre del homenaje.





9. Plaza del Olí y otros rincones de Peratallada
Como ya os venimos contando en todo el blog, Peratallada te sorprende en cada recodo del camino, sin darte ni un respiro, todas sus calles y plazas son igual de bonitas, no importa hacia dónde mires. Otra de las plazas con encanto de este pueblo es la Plaza de l’Olí, que se encuentra bajando por la Carrer Hospital-Perat, justo antes de llegar a la Carrer Mayor, a mano izquierda. Su nombre se debe a que antiguamente aquí se encontraba uno de los molinos o almacenes comunitarios donde se elaboraba el aceite de oliva.



Os dejamos, a continuación, otras imágenes de Peratallada, que también nos llamaron la atención, aunque todo el pueblo es una maravilla, muy fotogénico.





10. Feria Medieval
Aunque en nuestro caso no fue posible, la mejor época para conocer Peratallada es en octubre, el primer fin de semana, cuando tiene lugar la famosa Feria Medieval, en la que el pueblo recuerda su vínculo con aquella época, donde se tienen los primeros vestigios del origen de la población. En esos días, los habitantes se visten con ropas medievales, y sus calles se llenan de puestos de artesanía y de productos de la zona, como quesos, miel, hierbas, pan, pasteles. También se celebran espectáculos con juglares, titiriteros y cuentacuentos, así como torneos de caballería. Una forma de recordar y mantener viva su historia, al mismo tiempo que la comparten con sus visitantes.
Gastronomía
Uno de los principales ingredientes de la cocina de Peratallada son sus arroces, en concreto los de Pals, otro precioso pueblo de la Costa Brava. Se suelen preparar a la cazuela, con diferentes acompañamientos, como carne, pescado, o una mezcla de ambos. Nosotros probamos el arroz negro y estaba buenísimo.
Otros platos típicos de la zona son los Fesols de Santa Pau con butifarra, los embutidos, las carnes y las patatas de Olot.
En Peratallada tenéis muchas opciones de restauración, como Restaurante La Cort, Cala Nena, Restaurante Candelaria, El Patí o Can Bonay, entre muchos otros.
En nuestro caso nos decantamos por Can Nau, situado en la Plaza dels Esquiladors en una bonita casa de estilo ampurdanés del siglo XVIII, donde pudimos degustar algunos de sus deliciosos platos, como unos riquísimos caracoles (de los mejores que hemos probado). Tampoco podían faltar unas croquetas variadas, buenísimas, y sus carnes, como el entrecot, para chuparse los dedos. La relación calidad-precio es muy buena y el restaurante tiene una decoración acogedora, de estilo rústico, muy apropiada para el lugar en el que se encuentra.




Nuestro recorrido
- Iglesia de Sant Esteve
- Portal de la Virgen
- Carrer de la Roca
- Sala municipal
- Carrer Hospital-Perat
- Plaza de los Esquiladores
- Plaza de l’Olí
- Carrer Mayor
- Plaza de les Voltes
- Plaza del Castell
- Torre del homenaje
- Torre de las horas
- Muralla y foso